La Tupina es, sin exagerar, una institución en Burdeos. Este restaurante lleva décadas defendiendo la cocina tradicional del suroeste francés, con una propuesta muy fiel al producto y a las recetas de siempre. Entrar aquí es casi como retroceder en el tiempo: ambiente rústico, mesas de madera, una gran chimenea y ese aire auténtico que ya cuesta encontrar.
La cocina gira en torno a platos contundentes y muy de terroir: carnes asadas al fuego, pato en diferentes versiones, patatas cocinadas en grasa de pato o recetas más clásicas que apenas han cambiado con los años. Todo es generoso, sabroso y sin artificios, con el producto como protagonista absoluto. Es el típico sitio al que vas para entender realmente la gastronomía local, sin reinterpretaciones modernas ni florituras.