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More than a trip, a unique and unforgettable experience
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El Da Giacomo es uno de los grandes clásicos de Milán, un restaurante elegante que lleva décadas siendo punto de encuentro de locales, empresarios y gente del mundo de la moda. Su interior recuerda a las trattorias tradicionales más refinadas, con manteles blancos, servicio clásico y un ambiente que mezcla tradición con cierto aire exclusivo pero sin resultar forzado.
La cocina gira en torno al producto, especialmente pescado y marisco, algo menos habitual en la tradición milanesa pero muy bien ejecutado aquí. Es un sitio para ir sin prisa, disfrutar del ambiente y vivir esa versión más sofisticada de la gastronomía italiana que tanto define a la ciudad.
La Trattoria del Ciumbia es uno de esos sitios que mantienen el espíritu más auténtico de la cocina milanesa. Con un ambiente sencillo y sin pretensiones, aquí lo importante es la comida: recetas tradicionales, raciones generosas y ese sabor casero que cuesta encontrar en zonas más turísticas.
Es el típico lugar donde se reúnen locales, con mesas animadas y una sensación muy real de barrio. Perfecto para probar platos clásicos en un entorno relajado y sin artificios, entendiendo cómo se come realmente en Milán.

La Trattoria Milanese dal 1933 es una institución en la ciudad, un lugar donde la tradición se mantiene intacta desde hace décadas. Su historia se nota en cada detalle: desde la decoración hasta el tipo de servicio, todo transmite ese carácter clásico que define a las trattorias más auténticas.
Aquí se vienen a probar los grandes platos de la cocina milanesa, preparados de forma fiel y sin reinterpretaciones. Es un sitio perfecto para entender la base gastronómica de la ciudad, en un ambiente que conserva el paso del tiempo y el sabor de lo tradicional.
La Specialità es una trattoria pequeña y muy auténtica, conocida por su cocina directa y sin artificios. Es uno de esos sitios donde lo importante es el plato, con recetas tradicionales bien ejecutadas y un ambiente cercano que refleja el día a día local.
No es un lugar sofisticado ni busca serlo, pero precisamente ahí está su encanto. Ideal para una comida informal donde probar sabores italianos de verdad en un entorno sencillo y honesto, lejos de lo más turístico.
